Según el último informe MARS de seguimiento de los cultivos de la Comisión Europea, los cultivos de invierno se encuentran en buenas condiciones en Europa. Sin embargo, se necesitan más lluvias en Europa central y oriental para mantener un buen potencial de rendimiento. En concreto, los cultivos de invierno en el oeste de Rumanía y Bulgaria han contado con recursos hídricos limitados desde el inicio de la temporada.
En las zonas orientales de Ucrania, la escasez de precipitaciones ha impedido la recuperación de las plantas tras las malas condiciones en la fase de emergencia. En otras zonas de Europa central y oriental, los cultivos de invierno se encuentran, en general, en buen estado, pero se necesitan precipitaciones para que puedan desarrollarse.
En la Península Ibérica, las fuertes lluvias de enero y principios de marzo restauraron la humedad del suelo a niveles adecuados, por lo que las perspectivas son buenas. Sin embargo, el exceso de lluvias en algunas zonas podría afectar negativamente el desarrollo de los cultivos de invierno y retrasar la siembra de los de verano. Fuera de Europa, en la región del Magreb, la grave sequía registrada desde el otoño ha obstaculizado el crecimiento de las plantas en Marruecos y el oeste de Argelia, por lo que las expectativas de rendimiento están muy por debajo de la media.
Marruecos amplía su programa de subvenciones a las importaciones
La interprofesional marroquí de los cereales y las oleaginosas (ONICL), organismo público dependiente del Ministerio de Agricultura y Finanzas, anunció el 24 de marzo la ampliación de su programa de subvenciones a las importaciones de trigo.
Estaba previsto que concluyera a finales de abril, pero se ampliará hasta el 31 de diciembre de este año. La grave sequía que afronta el país ha afectado a los cultivos locales, lo que obliga a importaciones adicionales. Según el informe MARS, el rendimiento del trigo habría caído en un 18% respecto a 2024 y en un 27% respecto a la media de los cinco últimos años (hasta 1,14 toneladas por hectárea). En el caso de la cebada el descenso sería del 21% y del 27%, respectivamente (hasta 0,75 toneladas).