Científicos españoles han conseguido descifrar, mediante una técnica de crio-microscopia electrónica, la estructura tridimensional del virus de la peste porcina africana (PPA), un requisito imprescindible para combatir su infección.
El hallazgo lo han realizado investigadores del Centro de Investigación bioGUNE de Bilbao y del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid, que han logrado acercase más a la arquitectura del virus, un requisito previo para comprender su ensamblaje y poder interferir en éste para su erradicación.
Este descubrimiento permite impedir la formación de la estructura infecciosa y contribuye en la búsqueda de una vacuna frente a este patógeno, han informado los investigadores.
En cuanto a la técnica utilizada, el centro vasco de investigación ha explicado que consiste en la extracción de muestras biológicas a decenas de miles de aumentos con enorme detalle.
El ensamblaje de la estructura más externa utiliza una proteína que muestra una forma similar a la que se da en las proteínas encontradas en otros virus capaces de infectar una multitud de seres vivos, desde bacterias a humanos.
Cabe recordar que el virus de la peste porcina africana muestra una alta resistencia ambiental y puede propagarse a través del contacto con cerdos vivos o muertos y también mediante el uso de productos y objetos de origen porcino, tales como zapatos, ropa o equipamiento.
Este germen infecta tanto a cerdos domésticos como a salvajes, lo que tiene consecuencias enormes para la salud animal, así como repercusiones económicas importantes en la producción y sostenibilidad del sector.
Presencia del virus
En España, la presencia del virus de la peste porcina africana ha mantenido en alerta a la industria del jamón durante décadas. Su existencia se detectó a finales de 1950, cuando el virus ingresó en la península, lo que causó la prohibición de exportar animales vivos y productos porcinos hasta 1995.
Después de que se detectara recientemente esta enfermedad en Europa, es ahora el continente asiático el más perjudicado, ya que en 2018 se extendió por China, Mongolia, Vietnam, Camboya y Filipinas, originando pérdidas para el sector estimadas en 20 millones de dólares al mes.